Wednesday, 28 November 2012

Sobre la dimensión de la informalidad en México

Hace poco estaba leyendo el artículo de Norma Samaniego y Ciro Murayama intitulado: ¿Qué tan informales somos hablando de informalidad? publicado en la revista Nexos en línea el pasado primero de noviembre. No detallaré nada sobre el artículo ya que lo pueden leer en el vínculo, pero quiero mencionar que además de que me pareció un buen argumento el que presentan los autores, me llama la atención que los cálculos de informalidad realizados por ellos difieran tanto de las estimaciones del INEGI.

La informalidad es un fenómeno que por mucho tiempo "cada quién media como quería" es decir, no había un estándar para medir la informalidad adoptada por los países; por lo tanto, cada país tenía una concepción distinta y una manera de interpretar este fenómeno.

En la decimoquinta conferencia Internacional de Estadísticos del trabajo realizada en Ginebra en 1993, se delimitó un concepto estadístico del sector para distinguir los alcances de de la informalidad:

"Todos los trabajadores por cuenta propia (salvo los administrativos, profesionales y técnicos) y los familiares no remunerados, así como los empleadores y los que trabajan en establecimientos con menos de 5 o 10 personas empleadas, dependiendo de la información disponible. Se excluye a los trabajadores domésticos y agrícolas remunerados". (Cervantes Niño, et. al., 2008)

Del artículo mencionado quiero destacar un aspecto, el hecho de que los datos presentados por INEGI sobre los cálculos de informalidad siguen basándose en la definición de informalidad mencionada cuando a partir del año 2002 y con base en los postulados del VI Informe "El trabajo decente y la economía Informal", el concepto de sector informal sería ahora denominado economía informal.

Este nuevo concepto provee de nuevos elementos que permiten ampliar la definición y contemplar a un espectro más amplio de este fenómeno ya que incluye a trabajadores informales tanto urbanos como rurales y también propone medir no sólo las relaciones de producción, sino también las relaciones laborales. Con esta nueva definición se cuantifican tanto el empleo en el sector formal como empleo informal, la nueva definición se refiere a:

"Conjunto de actividades económicas desarrolladas por los trabajadores y las unidades económicas que, tanto en la legislación como en la práctica, están suficientemente contempladas por sistemas formales o no lo están en absoluto. Las actividades de esas personas no están reconocidas por la ley, lo que significa que se desempeñan al margen de ella; o no están contempladas en la práctica, es decir, que si bien estas personas operan dentro del ámbito de la ley, ésta no se aplica o no se cumple; o la propia ley no fomenta su cumplimiento por ser inadecuada, engorrosa o imponer costos excesivos." (Cervantes Niño, et. al., 2008)
Esta definición de economía informal nos da una visión más integradora de la realidad de este fenómeno en México, nos ayuda a entender que un mayor número de individuos se encuentran laborando en la informalidad de los que el INEGI contempla, no es que los cálculos estén mal, sino que se basan en una metodología que ya ha quedado relegada por la Organización Internacional del Trabajo, aunque me parece que INEGI ya está trabajando en la medición de la economía informal con esta metodología del 2002.

Creo que es también un área de investigación que explorar, que con base en la definición la OIT de 2002 analicemos los micro-datos de las encuestas laborales y con ello tener una idea de la magnitud de este fenómeno en México. 

¿Pero realmente es importante medir la informalidad? yo respondería que definitivamente, ya que el porcentaje de personas empleadas en la economía informal es muy significativo, lo que indica que muchas personas obtienen un ingreso mediante su trabajo en este tipo de actividades.

Al final de cuentas es importante saber cuantas personas se encuentran en la informalidad, pero considero que igual de importante es determinar si este fenómeno beneficia o perjudica a la economía nacional, y en caso de que sea perjudicial, diseñar políticas encaminadas a que  disminuya el número de personas en estas actividades.

Fuente:

José Juan Cervantes Niño, Esthela Gutiérrez Garza y Lylia Palacios, 2008, El concepto de economía informal y su aplicación en México: factibilidad, inconvenientes y propuestasEstudios Demográficos y Urbanos Vol. 23, No. 1 (67) pp. 21-54